viernes, 21 de octubre de 2016

DATOS PERSONALES

Nombre: Jorceli Zamudio Molina
Grado y grupo: 1° "C" Matutino
Correo electónico: jorceli.princesa@gmail.com
Celular: 2225844979
Dirección: 12 Sur 11506-102.

jueves, 20 de octubre de 2016

SUCESOS

Los policías municipales rodearon el autobús, lanzaron gas lacrimógeno, pincharon las llantas y obligaron a los estudiantes a que se bajaran.

Uno de los oficiales dijo: “Los vamos a matar a todos”, según el testimonio del conductor del autobús. Otro policía se dirigió a él y le dijo: “A ti también”.
Mientras tanto, un oficial de inteligencia militar lo veía todo. Y cerca de donde sucedía había agentes de la policía estatal y la federal. A los estudiantes los subieron a vehículos de la policía y desde entonces no se ha sabido nada de ellos.
Se trataba de varios de los 43 estudiantes desaparecidos en el caos de una noche violenta de septiembre de 2014 en Iguala, un caso cuyo contexto —no se conoce aún el motivo de la desaparición— es cada vez más cuestionado. Sobre todo después de que una comisión de expertos extranjeros lo haya examinado durante más de un año.
Pese a los obstáculos que el gobierno ha puesto al caso desde hace meses, los dos informes del grupo de expertos extranjeros —el segundo fue publicado el domingo— son el relato más detallado de los hechos de aquella noche, que dejaron seis muertos además de los 43 desaparecidos, y decenas de heridos.

El informe describe una noche de confusión y terror para los estudiantes y los habitantes de la ciudad, y una recolección de personas, con una metodología casi clínica, llevada a cabo por las fuerzas de seguridad que operaban en la ciudad de Iguala, estado de Guerrero, uno de los más pobres y violentos de México.
El gobierno ha detenido a 123 personas entre las que hay 73 policías municipales. Los acusa de vínculos con el crimen organizado por lo sucedido aquella noche; de trabajar para la organización Guerreros Unidos, pero no han sido capaces de dar con el motivo de su comportamiento.
Los jóvenes desaparecidos eran estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, una escuela de maestros con una larga trayectoria de activismo situada en Ayotzinapa.
Estaban entre el centenar de estudiantes que habían ido a Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014 para secuestrar varios autobuses. Solían hacerlo cada vez que necesitaban trasladarse a un evento y los devolvían una vez finalizada la actividad. Tanto las empresas como las autoridades toleraban esa práctica.
El plan para la salida de esa noche era asegurar los autobuses e ir a la capital del país para participar en una marcha de recuerdo de una masacre estudiantil en 1968.
Se desplazaban en dos autobuses que habían requisado antes. Se estacionaron en una de las calles de entrada a la ciudad y esperaron para interceptar más vehículos.
Uno de los estudiantes dijo, según el primero de los informes del grupo de expertos, que “estábamos todos contentos, relajados y jugando con los choferes”. Ese informe fue elaborado a partir de entrevistas con los supervivientes, fuerzas de seguridad e informes de un centro de mando público con la participación de varias instituciones.
Pero las fuerzas de seguridad de la zona estaban al tanto de los planes de los estudiantes. La policía federal situó varias patrullas cerca de los estudiantes, y el centro de mando local que hacía la conexión entre las policías federal, estatal y municipal así como con el ejército, mantenía a los estudiantes vigilados.
A las 20:15, los estudiantes detuvieron y abordaron el primer autobús, que estaba frente a un restaurante. El conductor ya sabía qué hacer en caso de que los estudiantes reclamaran el autobús. Debía quedarse en el vehículo para garantizar que se devolvía.
El chofer dijo que necesitaba hacer una parada en la terminal de autobuses de Iguala antes de conducir rumbo a Ayotzinapa. Pero una vez en el lugar, sorprendió a los estudiantes y los dejó encerrados en el vehículo.
Sobre las 21:15, los estudiantes que se desplazaban en otros dos autobuses llegaron a la terminal y liberaron a sus compañeros. El grupo requisó tres autobuses más y dejó atrás uno que no tenía conductor. Los cinco autobuses se fueron rumbo a Ayotzinapa, tres de ellos por la salida norte de la ciudad, dos por la salida sur.
Y comenzó el tiroteo.

HIPÓTESIS

La primera hipótesis se considera al Gobierno culpable, puesto que por el exceso de marchas, protestas, manifestaciones y entre otras formas de reclamas justicias por parte de la escuela de Ayotzinapa, el Estado se encontraba cansado; por lo que decidieron poner un "hasta aquí" asesinando a los estudiantes con ayuda del Ejército y las Fuerzas Estatales de Guerrero.


La segunda omisión del Gobierno es no dejar claro las causas de la matanza. Hay suficientes pruebas para afirmar que los motivos de la matanza se relacionan con una lucha entre dos grupos de narcotraficantes. Uno de esos grupos, ligado al presidente municipal perredista de la ciudad de Iguala y el otro, presuntamente relacionado con un grupo de líderes de la normal de Ayotzinapa, que utilizaron a estudiantes de nuevo ingreso para enfrentar a un cartel contrario, ya sea para secuestrar camiones donde había droga o con el fin de que victimaran a los estudiantes y provocara tal escándalo que desatara una persecución contra el cartel con base en Iguala, y lo desarticularan, tal y como sucedió y a la vez, diera una bandera la desaparición o muerte de estudiantes, para colocar a los grupos de radicales que comandan la normal de Ayotzinapa en la agenda nacional, con ganancias económicas y posiciones políticas que nunca tendrían sin el brutal sacrificio de esos jóvenes estudiantes.







Una tercer hipótesis es no declarar oficialmente muertos a los 43 estudiantes, con base en las pruebas de peritos nacionales e internacionales, testimoniales y confesionales, que han exhibido aisladamente. Ojalá estuvieran vivos, pero con base en las investigaciones hechas públicas, hay pocas o nulas posibilidades de que aparezcan con vida. A menos que ellos mismos se mantengan escondidos. Los que manejan a los padres les dicen que están vivos para involucrarlos en protestas violentas y con grupos de radicales que tienen otros fines.

LA MENTIRA HISTÓRICA

Reguillo se refirió al libro como “un documento testimonial sobre los sucesos antes, durante y después de Ayotzinapa”, y afirmó que el texto se convertirá en “un mapa de navegación para entender el México contemporáneo y su violencia brutal”.
Por su parte, Meléndez expresó: “Me parece una contribución fundamental para situar lo que sucede es nuestro país… Un documento con valor histórico. Hay implicados altos mandos del Ejército, de la policía y de la política en nuestro país”.
Grecko llamó también a resolver no sólo la desaparición de los 43 estudiantes, sino a ir más allá y descubrir el papel que tienen los actores políticos, el Ejército y sobre todo la heroína, así como los millones de dólares que se producen anualmente con este negocio. “La heroína es la clave de todo este asunto”, señaló.
El libro –que comienza con un capítulo referido al tráfico de drogas en la región de Iguala y sus alrededores y que avanza hasta el escenario que plantearían las elecciones de 2018– realiza un recuento específico de las condiciones que han hecho del caso de Ayotzinapa una situación impune.
LA MENTIRA HISTÓRICA


Durante la presentación también se habló de temas como la supuesta incineración de los 43 normalistas en el basurero de Cocula y la insistencia del gobierno federal por hacer constar desde su óptica los hechos sucedidos aquella noche. Además del fenómeno que, según los ponentes, representa la piedra angular del México contemporáneo: la corrupción.
Témoris Grecko también ha realizado otros trabajos sobre la noche de Iguala, entre los que destaca el documental Mirar Morir. El Ejército en la noche de Iguala, en el que fungió como investigador, productor y guionista.
Es además autor de los libros Canás. Francotiradores de la Siria rebelde, La ola verde (sobre el conflicto de 2009 sucedido en Irán), Asante, África (sobre sida y el racismo en África) y El Vocero de Dios (sobre el extremismo en la derecha católica mexicana).

"Ayotzinapa eres luz de un sol radiante, la esperanza de un hogar..."




El pasado 26 de septiembre de 2014, en al menos cuatro eventos violentos relacionados entre sí, en las inmediaciones de la ciudad de Iguala perdieron la vida 7 personas, entre éstas cuatro estudiantes de la normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, 25 más resultaron heridas, y de los 43 sin conocerse su paradero. En dichos actos participaron tanto polícias municipales de Iguala, Guerrero en coordinación personas vestidas de civil, ante la total “ausencia, pasividad y tolerancia”, de las fuerzas federales, la gendarmería, y las fuerzas armadas cuya presencia es notoria en el estado de Guerrero, ante la vigencia del operativo “Guerrero Seguro”.

Fueron detenidos 22 policías municipales y con base en las declaraciones de algunos policías involucrados, se realizó un operativo alrededor del mediodía del 04 de octubre y fueron ubicadas tres fosas clandestinas ubicadas, en las inmediaciones de un cerro de Pueblo Viejo, comunidad cercana al punto donde fueron agredidos a balazos los normalistas. Existe una alta responsabilidad que los cadáveres allí encontrados correspondan a los desaparecidos.
Ante tales hechos la Red de Alerta Temprana señala:
  1. Existen ataques sistemáticos en los que en contra de las Normales Rurales que a lo largo y ancho del país, tratan de destruir este modelo educativo utilizando todos los recursos a su alcance para su desaparición que van desde: el recorte presupuestal, el cierre de dichos centros educativos, las modificaciones de sus planes de estudio, la imposición de autoridades en los planteles; las campañas de calumnias y descalificación de sus egresados; la pérdida del derecho a las plazas laborales para sus egresados; la criminalización y represión sistemáticas, ejecuciones extrajudiciales, tortura, des parición forzada, detenciones arbitrarias.
  1. Las reformas estructurales y concretamente la educativa, trata de acabar con este modelo de formación de los normalistas y en este marco se inscribe la masacre de Iguala.
  1. Un operativo de la envergadura con la que los autores materiales actuaron, es un acto planificado para su ejecución y debe de investigarse la complicidad tanto de las fuerzas policiacas estatales, federales y de las fuerzas armadas al cargo de la zona, quienes quedaron pasivas dejando en la indefensión a las personas y cuyo desenlace ha sido tan grave.
  1. De la misma manera, los órganos que dicen velar por la seguridad nacional, quedaron pasivos ante los hechos. Ellos sabían perfectamente de la movilización de los jóvenes estudiantes, a quienes les siguen y vigilan constantemente y esta vez, extrañamente les dejaron solos y a merced de los agresores.
  1. Existen la alta responsabilidad de los tres niveles de gobierno y sobre todo le resulta responsabilidad por negligencia criminal al presidente de la república Enrique Peña Nieto, al gobernador del Estado Ángel Aguirre Rivero y al presidente municipal de Iguala, Guerrero,  José Luis Abarca Velázquez.
  1. Destacamos, que según información dada a conocer por CNNMéxico — Elpresidente Enrique Peña Nieto dijo en un evento en el municipio de Coacalco, Estado de México, que el gobierno de Guerrero debe asumir su responsabilidad sobre los hechos violentos ocurridos el fin de semana en el municipio de Iguala, donde seis personas murieron y 57 normalistas desaparecieron, y pidió que Ejecutivo estatal realice una investigación a fondo para deslindar responsabilidades. “Hay coordinación del Gobierno de la República con los gobiernos estatales, pero también es muy claro que el gobierno federal no puede sustituir las responsabilidades que tienen los propios gobiernos estatales”.
  1. Además no podemos dejar pasar por alto, el efecto corruptor y anestésico de las declaraciones de varias autoridades, magnificadas por los medios de comunicación, que minimizaron los hechos y acallaron a la opinión pública al decir que los estudiantes, se habían escondido.
  1. Nos pronunciamos por una investigación integral y exhaustiva a quienes resulten responsables materiales e intelectuales de tales delitos, y toda la cadena de complicidades.
  1. Se investigue la responsabilidad de las fuerzas policiacas municipales estatales y federales así como de las fuerzas armadas por omisión, negligencia, tolerancia o aquiescencia en dichos actos.
Se dé cumplimiento a las demandas reiteradas de los normalista de Ayotzinapa y de todas las normales rurales; se proceda a la declaratoria inmediata como víctimas, de acuerdo a la Ley General de Víctimas y a la reparación integral, que va desde investigar adecuadamente las fosas clandestinas donde se dice que pueden estar parte de los desaparecidos normalistas, con expertos antropólogos forenses; el cuidado de la red de guardia y custodia de acuerdo a protocolos internacionales; el castigo a los responsables materiales e intelectuales, así como la responsabilidad de los servidores públicos, civiles, políticos y militares; la restitución de derechos, bienes y libertades, la rehabilitación física, psicológica o social; la satisfacción, mediante actos en beneficio de las víctimas; las garantías de no repetición de las violaciones; la disculpa pública y; la indemnización compensatoria por daño material e inmaterial.

 Atentamente
Por las organizaciones integrantes de la Red de Alerta Temprana
 Dr. Adrián Ramírez López
Presidente de la Limeddh

miércoles, 19 de octubre de 2016

ESCUELA NORMAL RURAL "RAÚL ISIDRO BURGOS"


¿Dónde queda Ayotzinapa?


"En el lado izquierdo, donde el corazón palpita..."



La canción “AYOTZINAPA” que con fervor entona la rondalla de ésta institución, una composición poética de Aníbal R. Castro que  a la letra dice:

Que mi canto llegue ya
Hasta el último rincón
De esta tierra
que está llena de ilusión
La nostalgia llega a mí

Me dan ganas de llorar
Porque tú en mi corazón
Siempre, siempre estarás
Tienes un jardín de juventud
Que cultivas con mucho fervor
Aprenden de ti toda tu virtud
Tienes que luchar por ser mejor
Ayotzinapa, eres luz de un sol radiante
Y esperanza de un hogar
Nunca hacen falta cantos de aves
que no duermen, unas llegan, otras van
Ayotzinapa, tienes gran colorido
De belleza y tradición
Ayotzinapa, siempre tan sonriente
Pero sabes del dolor.
Hoy por siempre tú serás
La maestra del saber
Porque encierras
tantas cosas que aprender
Cantando quiero seguir
Mejor cantando me voy
Se despide ante ti
Este humilde trovador.
Tienes un jardín de juventud…


GEOGRAFICAMENTE, LA ESCUELA NORMAL RURAL 

"RAÚL ISIDRO BURGOS"SE ENCUENTRA UBICADA EN TIXTLA, GUERRERO.



La Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos (mejor conocida como Escuela Normal Rural de Ayotzinapa) es una institución educativa de nivel superior para varones que se encuentra en la población de Ayotzinapa, una aldea de 84 habitantes en el estado de Guerrero (México).

Forma parte del sistema de escuelas normales rurales concebidas como parte de un ambicioso plan de masificación educativa implementado por el estado mexicano a partir de la década de 1920, cuando Moisés Sáenz (1888-1941) era secretario de Educación Pública. El proyecto de las normales rurales tuvo un fuerte componente de transformación social, por lo que han sido semillero de movimientos sociales.
Tras los hechos suscitados en 2014, la escuela adquirió notoriedad internacional tras la «desaparecidos» de 43 de sus estudiantes en manos de autoridades mexicanas y el crimen organizado.